martes, 1 de septiembre de 2015

El semen controla a las mujeres



El semen es capaz de controlar los genes y el comportamiento femenino, pues es algo más aparte de esperma. En muchos animales, el fluido seminal puede alterar ambos cuerpos y, en ocasiones, el comportamiento de las hembras. El semen humano también puede desencadenar cambios en el útero y podría tener más efectos en la mujer.

“Todo consiste en maximizar las oportunidades de la reproducción masculina”, dice Sarah Robertson, de la University of Adelaide en Australia. Aunque los efectos son más llamativos en las moscas de la fruta: su fluido seminal hace que las hembras coman más, pongan más huevos y que sean menos receptivas ante otros machos.

Un equipo liderado por Tracey Chapman de la University of East Anglia en Norwich, UK, ha encontrado el químico que compone el semen de las moscas macho. Ante la presencia de rivales, los machos producen proteínas seminales. “Esto fue  una verdadera sorpresa”, dice Chapman. “Es una sofisticada respuesta ante una situación social y sexual”.

Presentaron algunas de sus averiguaciones la semana pasada en la Society for Molecular Biology and Evolution conference de Viena, Austria, incluyendo el descubrimiento de que esas proteínas actúan como un “maestro regulador” de genes. Las hembras expuestas a él muestran una gran cantidad de cambios en la expresión de los genes.

Chapman cree que este tipo de señalización seminal está extendido dentro del reino animal. El semen de los humanos, de los cerdos y de los ratones afecta al tracto reproductor femenino, pero la pregunta es si también puede producir respuestas conductuales en mamíferos femeninos similares a las vistas en las moscas de la fruta.

Hay pruebas de que el semen puede hacer de todo, desde hacer que una mujer duerma después del sexo como  reforzar el vínculo emocional con su pareja. En 2002, un estudio basado en una encuesta realizada a 300 estudiantes mostró que las mujeres cuyas parejas no utilizaban condón decían tener menos depresiones.

El semen como arma contra la depresión


Si este efecto es real, la depresión podría ser tratable en algunas personas mediante supositorios de semen artificial. Gordon Gallup, de la State University of New York en Albany, quien se hizo cargo del estudio, dice que un estudiante de doctorado había anunciado el descubrimiento en una encuesta sobre 1000 mujeres, pero los resultados nunca llegaron a ser publicados.

En las moscas, las proteínas seminales afectan directamente al comportamiento porque entran en el sistema circulatorio y viajan a través del cuerpo hasta llegar al cerebro. “Rápidamente llegan a la mayor parte del cuerpo de la hembra”, dice Chapman.

Desde el punto de vista de la mujer, la señalización seminal no suele ser nada siniestro. Según Chapman, es una forma muy eficiente de hacer que el cuerpo femenino esté preparado para tener hijos lo más pronto posible.

"No está claro si los componentes del semen masculino entran en el fluido sanguíneo, pero puede ser posible, especialmente las pequeñas moléculas como las hormonas", dice Robertson. Ella ha demostrado que el fluido seminal provoca expresiones en una gama de genes en el cuello del útero, incluidos los que afectan al sistema inmunológico, la ovulación, la receptividad del útero hacia un embrión y, en ocasiones, al propio crecimiento del embrión.

En cuanto a la señalización seminal, piensa que es más probable que sea indirecta, haciendo que el semen cause la producción de moléculas en el cuello del útero que influyan en el resto del cuerpo. Su equipo está estudiando el efecto de tres microRNAs -fragmentos de RNA que afectan a genes-, liberados por el cuello del útero en respuesta al semen.


Sea como sea el mecanismo, tanto Chapman como Robertson dicen que es posible que el semen pueda tener efectos en las mujeres más allá de su tracto reproductivo.


Este artículo se publicó en la revista New Scientist
Ha sido traducido y adaptado por EXOPOL