viernes, 11 de septiembre de 2015

Editando genéticamente


Para el espectador corriente, no se diferencian en nada a las vacas lecheras. Pero mientras unas tienen cicatrices donde de normal aparecen los cuernos, las nuevas no las tienen. Gracias alguna pequeña modificación en su ADN, nunca les volverán a crecer los cuernos.

Creado en una compañía de Minnesota llamada Recombinetics, las reses sin cuernos son las primeras de una ola de nuevos animales desarrollados utilizando técnicas que, a diferencia de la ingeniería genética convencional, no introduzca un ADN “extranjero”.


Recombinetics ha conseguido editar genes para producir animales sin cuernos pero que no afecte a ninguna otra característica del animal. Con esto, podría evitarse el descorne, cosa que agradecerán los ganaderos, dice Fahrenkrug, fundador y director de la empresa.

Estas técnicas genéticas pueden generar animales de granja resistentes a enfermedades infecciosas. Los investigadores están trabajando en ganado resistente a la tuberculosis para poder acabar con el sacrificio de los animales salvajes acusados de su propagación como los tejones. Conseguir hallar el modo de hacer pollos y cerdos resistentes a la gripe podrá también ayudar a prevenir la aparición de nuevos focos virales capaces de causar una pandemia de gripe que afecte a los humanos.

“Si un animal se convierte en resistente ante un virus, es una buena noticia” dice Bruce Whitelaw del Roslin Institute in Edinburgh, UK. En junio, su equipo anunció el nacimiento de cerdos modificados genéticamente para resistir la fiebre porcina africana, un virus altamente contagioso y mortal. “Son buenas noticias para el productor, para la persona que lo compra en el supermercado y para el animal”.

Resistencia al cambio


Sigue habiendo oposición hacia los alimentos modificados genéticamente, aunque en países como los Estados Unidos es una práctica que lleva tiempo desarrollándose. Pero Whitelaw piensa que los beneficios potenciales de la edición genética son tan buenos que acabarán convenciendo a la crítica.

En el caso concreto de las vacas sin cuernos, no hay duda de que mejora el bienestar del animal. Para prevenir posibles daños hacia los trabajadores u otros animales, es común serrar los cuernos o poner un hierro caliente o pasta cáustica para destruir los “brotes” que más tarde se convertirían en cuernos. Y este proceso es doloroso y se realiza sin anestesia.

Actualmente, es posible crear ganado sin cuernos mediante el cruce de individuos con cuernos e individuos sin cuernos, pero estos cruces acabarían eliminando también otras características importantes de ambos animales. La edición masiva de genes aceleraría el proceso consiguiendo en un par de años los mismos avances que se conseguirían tras cien años usando los procedimientos habituales, dice Fahrenkrug.

Por ejemplo, existe una técnica implantada en muchos países que consiste en capar a los cerdos para prevenir lo que se conoce como el “olor a  verraco”, un olor desagradable que se desarrolla en la carne de algunos machos sexualmente maduros. Recombinetics ha conseguido eliminar un gen esencial en el desarrollo de los testículos, por lo que ya no sería necesaria la castración.

Aunque los cultivos modificados genéticamente están creciendo y son consumidos en gran parte del mundo, los animales modificados genéticamente tienen que ser aprobados en cada país. Esto es en parte porque criar a estos animales es muy difícil y caro y por la preocupación entre la opinión pública acerca de la seguridad de intercambiar genes entre especies.

Una mirada al futuro


Es por esto que los animales editados genéticamente marcan la diferencia, pues no hay razón para pensar que la leche o la carne producida, por ejemplo, por una vaca sin cuernos vaya a ser perjudicial. Solo hace falta que las administraciones reguladoras adopten una posición similar ante los animales editados como lo hacen con los cultivos modificados.

La ingeniería genética convencional implica añadir genes extra a los organismos, como añadir recetas nuevas a un recetario. Sin embargo, la edición genética supone realizar cambios precisos a los genes ya existentes, es decir, como modificar una receta en vez de añadir una nueva.

Hay muchas formas de editar genes pero todas están basadas en cortar un gen en una zona determinada. Con ello, las proteínas reparadoras del ADN de la célula son engañadas, provocando que alteren ligeramente el gen para deshabilitarlo.


La edición genética se utiliza cuando es necesario diseñar una proteína específica que corte el ADN para lelvar a cabo el cambio deseado, lo que es lento y costoso. Ahora, un método conocido como CRISPR lo ha convertido en algo sencillo y barato. Como resultado de esto, la edición genética podría utilizarse pronto para tratar enfermedades humanas, así como mejorar los cultivos y el ganado