martes, 7 de julio de 2015

¿PUEDE UN CEREBRO INFLAMADO SER EL CAUSANTE OCULTO DE UNA DEPRESIÓN?



Tras más de 15 años de fuerte depresión, en 2010 Mike aceptó una oferta de su doctor: someterse a un nuevo tratamiento basado en un medicamento reservado para tratar la enfermedad de Crohn, afección que se presenta cuando el sistema inmunitario ataca a su propio intestino causando inflamación.

Este ensayo forma parte del creciente número de estudios centrados en la idea de que la respuesta inflamatoria de nuestro sistema inmunológico, que normalmente nos ayuda, puede crear confusión en nuestro cerebro, estando implicada en diversos trastornos que van desde la esquizofrenia hasta el Alzheimer.

“Está aumentando la conciencia de que la inflamación neuronal juega un papel en diversos trastornos psiquiátricos y neurodegenerativos” dice Claudia Buss, miembro del hospital universitario del Charite, de la Universidad de Berlín, Alemania
Todo esto tiene una explicación centrada en la evolución humana, pues nuestros ancestros, cuando se encontraban mal, simplemente descansaban hasta recuperarse. Pero esto no vale en la sociedad moderna, pues enfermedades como la diabetes o la obesidad están constantemente elevando los niveles de inflamación.

“El cerebro sigue operando con el antiguo manual de instrucciones” dice Charles Raison, de la Universidad de Arizona, “Recibe las señales y las percibe inmediatamente como una amenaza para su supervivencia. Así que si las señales siguen llegando, el cerebro sigue manteniendo esa sensación de empeoramiento”.
La relación entre depresión e inflamación no es nueva. Se sabe que acerca de un tercio de la gente que tiene depresión tiene también un alto nivel de moléculas inflamatorias en la sangre. La mayoría de esa gente no responde a los medicamentos convencionales contra la depresión.

Esta relación es la que se analiza en el ensayo al que se presentó Mike, desarrollado por Charles Raison. El medicamento utilizado es el infliximab, un poderoso anti-inflamatorio ya utilizado para tratar la enfermedad de Crohn. Los pacientes recibieron tres inyecciones intravenosas que podían ser tanto de este medicamento como de placebo.

Al principio no hubo diferencia entre ambos tratamientos, pero cuando se inyectó el medicamento a los participantes con altos niveles de inflamación se empezaron a notar los buenos efectos. Pero, por la otra parte, los pacientes con niveles de inflamación bajos empeoraron.

Siguiendo nuestra propia evolución como seres humanos, vemos que, entre otras cosas, han cambiado los factores causantes del estrés, pero la respuesta que nuestro cerebro crea ante ellos no, por lo que sigue apareciendo esta inflamación. Pero si todo el mundo está expuesto a estos factores de estrés todos los días, ¿por qué solo causan depresión en una parte de nosotros?

Al igual que la diabetes puede provocar niveles máximos de inflamación, existen otras causas como la predisposición de los genes o la existencia de un suceso traumático durante la niñez. Otra vez, la historia de Mike encaja en el perfil, pues sufrió acoso de pequeño.

Muchos estudios han reforzado la relación entre estilos de vida poco saludables y problemas inflamatorios crónicos tales como la obesidad y la depresión.

La respuesta inflamatoria juega también un papel en la muerte de células asociadas con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, pues las células inmunes del cerebro pueden acabar con las neuronas. Para evitarlo, también se está aplicando este tratamiento para tratar el Alzheimer utilizando un medicamento destinado normalmente para la artritis reumática.

Pero esta solución ofrece también algunas complicaciones: ¿existe el riesgo de que un tratamiento prolongado que se basa en poderosos anti-inflamatorios pueda anular el sistema inmune?

Las pruebas concluyen que el medicamento es seguro y, además, hay indicios de que este tratamiento pueda ayudar también a otros síntomas como la pérdida de memoria. En los meses siguientes el doctor Holmes va a realizar un estudio que mida directamente el efecto de este tratamiento en la inflamación del cerebro.

Si nos basamos en los estudios que está realizando el doctor Holmes, ¿podría pasarle esto mismo a los animales? Lo cierto es que si se encuentra una solución a la depresión, tanto la vida de los humanos como la de los animales podría mejorar de manera exponencial.

Este artículo fue publicado en la revista New Scientist.
Ha sido adaptado y traducido por Exopol.