jueves, 12 de noviembre de 2015

¿Son los hongos causantes del Alzheimer?



Como el cáncer o las enfermedades del corazón, el Alzheimer forma parte de esas enfermedades de los ricos, pues es un signo de la vejez. Un estudio desarrollado en España en 2008 sugirió que el riesgo de desarrollar esta enfermedad se dobla por cada 5 años al haber superado los 65. Un mundo más rico supone un mundo con mayor esperanza de vida, lo que supone también que será un mundo que sufra cada vez más la demencia. Se piensa que al menos 40 millones de personas ya la están sufriendo. La cifra real parece ser mayor, pues muchos de ellos se encuentran todavía en las primeras fases de la demencia y no se les ha sido todavía diagnosticada.

Desconocemos qué causa actualmente el Alzheimer. Los estudiosos del campo saben que los enredos neurofibrilares y las placas de proteínas deformes juegan un papel muy importante. Éstos se acumulan dentro y entre las células nerviosas, matándolas en ciertas ocasiones para crear huecos en el cerebro. Puede ser que la acumulación de estas proteínas sea simplemente un mal bioquímico del que somos desafortunadamente herederos y que es consecuencia lógica del envejecimiento. Pero algunos investigadores dudan acerca de esto y están buscando causas externas. Hay pruebas, en diferentes grados, de que las infecciones virales o bacteriales pueden ser causadas por el tabaco. Pero un ensayo publicado en Scientific Reports añade otra posibilidad. Un grupo de investigadores, liderados por Luis Carrasco, de la Universidad de Madrid ha argumentado la idea de que la causa última del Alzheimer es fungicida.

El Dr. Carrasco y su equipo han examinado el tejido cerebral de 25 cadáveres, de los cuales 14 pertenecían a gente que había padecido Alzheimer durante su vida. Los otros 11 (que tenían alrededor de los 61 años a diferencia de los que sí que lo habían sufrido, que rondaban los 82 años) no habían sufrido la enfermedad. Esto puede parecer una prueba muy reducida como para ser suficiente para sacar grandes conclusiones, pero las señales que han encontrado serán arrolladoras. Cada uno de los pacientes de Alzheimer tiene signos de células fungicidas de varios tipos creciendo en sus neuronas. Sin embargo, ninguno de los 11 restantes estaba infectado.

Viendo estos resultados, ¿son los hongos los que marcan el inicio de la enfermedad o es la enfermedad la que hace que estos aparezcan? Un estudio de observación como este no puede responder a la pregunta, pero el Dr Carrasco y sus compañeros muestran que lo que se conoce acerca del Alzheimer equivale a lo que se conoce acerca de infecciones fungicidas. El Alzheimer, como las infecciones causadas por hongos, progresa muy despacio. Los pacientes de Alzheimer muestran signos de inflamación y un sistema inmunológico excitado, que la infección podría desencadenar. Y en los vasos sanguíneos dañados de personas con Alzheimer, el Dr. Carrasco ha observado el crecimiento de hongos en ellos.

Si se consigue probar que la infección se convierte en la responsable del Alzheimer sería una noticia excelente. La medicina actual tiene un gran número de medicamentos anti-hongos que podrían ser utilizados para crear medicamentos anti-Alzheimer. Pero la prueba que presenta el Dr. Carrasco, al mismo tiempo que intrigante, está lejos de ser concluyente. John Hardy, un neurocientífico del University College de Londres, señala que una de las causas del Alzheimer, aunque rara, es ya conocida. En algunas desafortunadas familias, la enfermedad aparece como un desorden hereditario causado por mutaciones que les hacen susceptibles al 100% de ser infectadas. Y la claridad de los resultados del Dr Carrasco hace sospechar al Dr Hardy.

Si el resultado es correcto, puede ser posible que la correlación entre ambos factores sea al revés siendo el Alzheimer el que causaría la infección fúngica. Después de todo, dice Ian Le Guillou de la Alzheimer’s Society, una asociación caritativa de Gran Bretaña, la enfermedad tiene como objetivo el daño de la barrera entre sangre y cerebro, un escudo inmunológico que protege al cerebro de patógenos y toxinas. La presencia del hongo  podría simplemente reflejar una mayor susceptibilidad a la infección.


El equipo del Dr Carrasco piensa que el siguiente paso lógico es una prueba clínica con medicamentos anti-fúngicos. Pero hay todavía otra posibilidad. En ausencia de causa final definitiva, puede que los síntomas del Alzheimer puedan presentarse de diferentes formas ante el cerebro. Ha habido varios ensayos, dice el Dr Le Guillou, que han encontrado correlaciones entre los distintos organismos infecciosos y el Alzheimer. “Podría ser un poco como el río Mississippi”, dice Hardy. “Puedes empezarlo desde muchos lugares, pero siempre vas a acabar en Nueva Orleans”. Si el Alzheimer es una respuesta general a todo tipo de disparadores neurológicos entonces es posible que las infecciones fúngicas del Dr Carrasco sean simplemente una de la larga lista de causas posibles.



Fuente:
Texto: The Economist
Infografía: familiaresdelalzheimer.blogspot.com